domingo, 26 de octubre de 2014

Somos Trans y NO lo sabemos


 


 

Desde que el maldito Colón pisó tierras americanas nos volvimos trans. Eso es innegable. La masacre colonial borró la pintura en nuestros rostros cobrizos por un maquillaje sólo para mujeres y para “maricxs” y lxs mal llamadxs “transfor”. La famosa arepa también es trans(génica). Al nacer nuestro cuerpo se trans-forma, pues la farmacopolítica invade nuestros cuerpos con una vacuna que no se como se llama y desde ese momento cambia todo. Organismo que se sigue trans-formandose a lo largo de la vida con la tiranía de la heterosexualidad obligatoria, pues nadie nace heterosexual y nos tans- “forman” en heterosexuales-. Y viene la hemorragia de rituales para seguir trans-formándonos: muñecas, carritos, vestiditos, pantaloncitos. Hasta cuando realizas el pesebre en navidad en el típico acto cultural de colegio te trans-formas en rey mago, Ángel Gabriel, en mula o en buey.  


Y seguimos trans-formándonos al tomar café, comer azúcar refinada, tomar pastillas anticonceptivas, Viagra para una larga erección para trans-gredir la ficción heterosexual y tirar con trans en La Libertador. Hasta el famoso baile tradicional popular venezolano: La Burriquita es trans. Peripecias y atavíos pintorescos que usa un hombre vestido de mujer con falda de flores y camisas de “llanera”, con una burra de felpa y fieltro. Hasta el saludo frío seco y distante de una chocada de manos entre dos bio-hombres (seres humanos con penes, testículos en medio de las piernas) se trans-forma en el campo de beisbol cuando el homoerotismo se hace notar en esas agarradas de culo que se dan los peloteros ¡Vaya ! me sorprendo lo tras que somos y cuan miopes también.


Miopía política con aditivos morales. Miopía que cree en una “Trans-formación” pero que avala con complicidad los mandatos coloniales de la cristiandad heteropatrial. Y es que no hay Revolución sin Trans-formación. Lxs Marginadxs sin remedios, víctima de la canallada moral y de quienes ponen las nalgas en los curules de la Asamblea Nacional resisten sin identidades, sin ser reconocidxs como seres. Hay oídos sordos y una corpo-política bolivariana que padece de ataraxia, una especie de síndrome de la “no perturbación” ante quienes piden tener soberanía sobre sus cuerpos, sobre, sobre sus vidas no autorizadas. En el mes del orgullo trans seguimos trans-sitando en el pantanoso terreno de la moral transfobia de Estado.


Yosjuan Piña Narváez
@erchos
Las pasiones son ingobernable. Orgullo Trans.

 Artículo Publicado en Soberanías Sexuales. Revista Épale Ciudad Ccs

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