lunes, 26 de septiembre de 2011

De l@s que no están adentro





Se abrió la puerta. Entró el estudiante, entró el jubilado, el buhonero, el obrero, el sindicalista, el militante,  el pregonero, el campesino, el cultor, el artesano, el soñador, el comunicador, el grafitero, el rapero, el patinetero. ¿Están todos adentros? Aparentemente sí. Pero ha quedado, la señora de los bollos, un montón de gente  por fuera, la estudiante, la buhonera, la obrera, la sindicalista, la militante, la campesina, la cultora, la artesana, la soñadora, la comunicadora, la grafitera, la rapera, la patinetera.


También han quedado por fuera las prostitutas, l@s loc@s, l@s pres@s, l@s fe@s, l@s piedrr@s,  l@s trans, las lesbianas, l@s homosexuales, l@s pata en el suelo, l@s obes@s, l@s fumones, l@s desdentad@s,  la lumpen, quienes abandonaron los pupitres, quienes se rebuscan, y quienes pretenden la inclusión no sólo con la presencia en pantalla o en un afiche en el metro, o con el uso del “@”, que apuesta al mundo binario dividido sexualmente sólo entre hombre y mujer, y desconoce lo diverso y posibilidades otras de la expresión de la sexualidad y de género.


Y es que un discurso de inclusión maquilla lo feo, lo desviado, lo grosero, lo anarcoide y niega la potencialidad transgresora y transformadora. Y sólo se toma cuando la disidencia cuando está acomodada y conveniente, cuando  sus voces legítimas usan un discurso políticamente correcto, cuando el tippex hizo su trabajo en el documento antes de ser leído por el Sr con guayabera roja que habla de todos y a veces de todas.

Somos un “nosotr@s” ampliado que implica asumirnos como lesbianas, como homosexuales como trans, como pobre, como negr@s, como indígena, como cualquier ser humano en resistencia y no situarnos en el lugar de privilegio, sino en el lugar de l@s que no están adentro.

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